“El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte”
Día 8 Febrero, Balding
Moab, Utah, 6.15 AM, Efectivamente, no duermo mucho. Apenas 5 horas. Quiero llegar a Cannyonlands, al amanecer. Pienso en desayunar, o no. Finalmente decido no desayunar, visitar Dead Horse Point y luego volver a desayunar al hotel. Fuera, todavía es de noche. Tengo 40 minutos en coche. Según va aclarando el día, puedo ver el paisaje que ayer por la noche intuía. No es tan desértico como creía, pero me gusta. Entro en el Parque, totalmente sólo. Hace frío, aunque no hay mucho rastro de nieve, menos que ayer, por supuesto. A las 7.15 estoy llego a Dead Horse Point. El sol está saliendo y lo que veo me deja alucinado. La sensación de salir del coche y pensar, ¿qué veré? , ¿que me encontraré? es indescriptible (vídeo). A un lado, el río Colorado, allá abajo. Al otro lado, el cañón, en su parte Norte, con las montañas La Sal, al fondo. Todo lo que veo es impresionante, al fondo, por la parte Oeste, más montañas nevadas. Sólo, completamente sólo (en el positivo sentido de la palabra). Es una pena que el sol, no deje apreciar, en su totalidad, la belleza del paisaje y el fondo de las Montañas La Sal. A tdood ello, menudo dominguero estoy hecho, nieve por encima de los tobillos, y yo con zapatos de “verano”.
Antes de volver pienso que tengo que estar aquí al atardecer, he descubierto que me encanta este momento del día, y qué mejor lugar que éste para observarlo. Mientras desayuno, adaptaré la ruta. Por el camino, mientra salgo del Parque, aprecio el contraste del rojo de las rocas, con el blanco de la nieve y el azul del cielo. Largas rectas para llegar a la salida del Parque, donde se observa el inicio del cañón. Desayuno y pienso en ir al Sur, visitar Cannyonlands por la parte sur y luego volver a subir aquí, para luego volver a bajar hasta Blanding. Mucha vuelta que espero merezca la pena. Será por kilómetros…Las vistas desde el hotel son preciosas.
Rumbo a Needles Overlook, la segunda de las entradas a Cannyonlands. Este es un parque inmenso, muy accidentado que hace que no se atan explotado como el resto de los parques de esta zona. Por el camino algún ejemplo de mal gusto. Al llegar a la entrada, me fijo en que el paisaje es diferente, no hay tanta roca roja, tiene más “itxura” de desierto. Al fondo, impertérritas, las montañas La Sal. De camino, alguna sorpresa en la carretera, a quien interrumpo la siesta, y que me permiten 1) sacar fotos deliciosas y 2) comprobar cuán cierto aquello de “quedarse mirando como las vacas al tren“.
Si el paisaje desde Dead Horse Point era incréible, éste me deja sin aliento, literalmente. Tanto al Norte, al Sur, al Este como al Oeste, lo que veo es… (video). De hecho saco fotos y más fotos, en un intento imposible de atrapar semejante belleza, y mantener vivo el recuerdo de lo que veo, oigo, siento. Son las 12.30, estoy sólo, el tiempo es maravilloso y el paisaje…Es uno de esos momentos que recuerdas para toda la vida. Hasta ahora ese momento lo había vivido en Grindelwald, los Alpes Suizos, con sus montañas de más de 4.000 mts, lagos y prados verdes. Ahora ya tengo otro de esos momentos. Las condicines son perfectas: Cielo azul, temperatura fresca (unos 5-6º Celsius), absolutamente nadie alrededor, luego, silencio total, cañónes de roca rojiza, río Colorado, montañas nevadas, nieve que da un toque multicolor al paisaje. Buff…Es impresionante lo que la Naturaleza puede crear. Me siento, tranquilo, durante media hora. Media hora, mágica, inolvidable. Ahora entiendo porque siempre me ha gustado este paisaje, el de los cañones, rojo intenso que ahora se combina con el azul intenso y el blanco intenso. Rojo, blanco y azul. Irrepetible.
Con pena, cojo el coche y vuelvo a Moab. Por el camino paisajes del Far West. ¿Comer?. Qué es eso, fruta y un sandwich que todavía tengo. No puedo perder el tiempo comiendo. Vistas del cañón, por un lado, y de las montañas, por otro. Cruzo el río Colorado, parcialmente helado. Entro en Arches National Park, lugar de la mayor concentración del mundo de arcos de arenisca. El parque es grande y dado que quiero volver a Dead Horse Point, antes de que anochezca, no tengo timpo para visitarlo entero. Pero alguno de los paisajes, uno más, son espectaculares: Avenue Park, The Organ, Balanced Rock, North Window, Garden of Eden. Más paisajes, más propios de Marte que de la Tierra.
Vuelvo a entrar en Cannyonlands. En lugar de ir directamente a Dead Horse Point, sigo hacia la entrada del parque. Sólo entro 10 millas, pero me es suficiente para comprobar que es una pena no haber podido recorrer este parque, y quedarme sólo con las vistas espectaculares: Cañones profundos, paisajes lunáticos, nieve allá abajo en Green River. Es lo que tiene visitar muchas cosas.
Vuelvo al lugar del delito. Justo cuando el sol muere. Las vistas de la mañana mejoran, aunque sigo sin poder plasmar la belleza del lugar. Saco la última foto, y me voy. De camino a Moab, siento una pena tremenda de dejar este sitio. Es casi, casi un dolor físico. Cuanta belleza. Claro, que pienso, me falta por ver Grand Cannyon, quizás allí piense lo mismo. Tengo dos horas hasta Blanding. Es de noche, como ayer cuando llegue a Moab. Durante 50 km, hasta Monticello, ni una sola luz. Nada, poco tráfico. Noto, que asciendo, pero no veo nada. Al llegar a Monticello, veo bloques tremendos de nieve apartados en las aceras. Pienso, ¿dónde estoy?. La carretera está limpia, eso si. Camino a Blanding, nuevamente ninguna luz, sólo las de mi coche. Y fuera, como ayer, la sensación de que algo me acecha, espectacular, miro pero no veo, nada. Siento que me estoy perdiendo algo que merece la pena. ¡¡Que alguien encienda la luz, coño!!.
Unforgettable:-) Dead Horse Point y, sobre todo, la media hora “atontado” en Needles Point.
Forgettable:-( La media hora después de abandonar Dead Horse Point.
At Noon: Camino de Needles Point.
Banda sonora: Al mejor lugar en el que he estado nunca, le corresponde una de mis canciones favoritas. Además el título coincide con el número de personas que había en los sitios en los que he estado.










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