Dia 7 Febrero: Denver.
Colorado Springs, Colorado, 7.00 AM. Decido levantarme pronto, para visitar el Garden of Gods al amanecer. Es una formación de rocas rojizas, bastante particulares. El día, nuevamente, precioso y frío, no, gélido (-13º). No alcanzo las temperaturas que vivió David en Detroit, pero casi. Yo, desde luego, no había vivido tanto frío. Afortunadamente no ha llovido así que no hay peligro de hielo.
Llego al Garden of de Gods. Como me imaginaba la vista es espectacular, con el Pikes Peak al fondo y el pueblo de Manitu Springs abajo. Las rocas, también, adquieren un color que siempre me ha gustado, casi rojo. Doy la vuelta al parque, saliendo lo justo y lo necesario para sacar la foto. Entre el frío de fuera y la calefacción que la pongo a tope cuando entro al coche, si no pillo un catarro aquí, no lo pillaré nunca. Veo a varias personas corriendo y paseando, desde luego este sitio tiene que ser fantástico para andar en BTT. Cuando voy a salir del parque veo una de las formaciones rocosas más curiosas: Balanced Rock, sobra explicar el porque del nombre. Leo que esta zona era donde residía la tribu de los Utes, y que se han encontrado restos arqueológicos de seres humanos que vivieron aquí hace más de 4000 años. Me despido del parque, entro en Colorado Springs y me doy cuenta de que no todo es idílico y que Al Gore tiene trabajo por aquí… Saco una última foto del Pikes Peak, con una iglesia de ladrillo rojo en primer plano. Este tipo de construcciones es muy típica por aquí.
De camino a Denver veo el enésimo tren cargado de carbón, expresiones de lo más horteras de amor, (dos kilómetros enteros de este tipo de declaraciones… ¡en las farolas!. No comment) y lagos helados. Decido ir hasta la entrada del Parque Natural de las Montañas Rocosas, sé a ciencia cierta que está cerrado,, peor albergo la esperanza de poder ver las montañas de cerca. Entro en el Cañón Big Thompson, un paraje solitario, con ríos helados y cabañas de madera. Por el camino pueblos que se llaman “Tierra del amor”, pienso que el nombre no podía ser más adecuado porque, joder, que frío hace…Al llegar a Etees Park, entrada al Parque me doy cuenta de que ni puedo entrar ni ver el espectáculo de las Rocky Mountains, así que media vuelta y a Boulder.
Boulder es una pequeña ciudad, sede de la Universidad de Colorado, y según la guía los residentes afirman vivir en la República Popular de Boulder, afirmando su carácter individualista. Doy fe de que están preparando su independencia de los Estados Unidos…Boulder se fundó en el siglo XIX, por mineros que vinieron buscando oro. La ciudad es tranquila, con los edificios rojos característicos, calles peatonales, iglesias metodistas, poco tráfico, policías que ponen multas en visera, nada de uniforme (toma progresismo) y edificios construidos en 1873, considerados históricos. Mientras me tomo un capuchino pienso en lo curioso de este último dato. Un edificio de “apenas” 135 años es considerado histórico y mostrado como una atracción turística. Acostumbrados como estamos nosotros a ciudades y pueblos con, al menos, 800 años de antigüedad este fue fundado ayer mismo. Pero, como ha crecido…
Vuelvo a Denver, tengo que hacer mi rutina diaria de lectura de mails y publicación del post. La biblioteca es maravillosa, moderna, amplia, silenciosa, rápida conexión…Acabo mis tareas y me doy una vuelta por Denver. Me sorprende agradablemente. Paso primero por el capitolio, las calles nevadas. Varias iglesias en el centro mismo, y me doy cuenta que los metodistas lo tienen jodido. No sólo tienen que competir con otras creencias y sus apóstoles “Hollywoodianos”, cienciología o budismo, por ejemplo, sino que, además, deben competir en cuanto a lo de estar cerca del cielo y de Dios. Algunos lo están más. Claro, que ya sabemos como somos los humanos, nuestras desgracias dejan de serlo, cuando vemos que otros están peor, por ejemplo, los presbiterianos .
Me ha gustado Denver, lo poco que he visto, claro. De vuelta al coche me encuentro con el Distrito Cultural que es alucinante. Llego al hotel, me ducho y salgo a cenar. Hoy he decidido ir a cenar a Buckhorn Exchange, el restaurante más antiguo de Denver. Fundado en 1893 (aunque el negocio llevaba desde 1871) , por el más joven miembro de la banda de scouts de Búfalo Bill. La verdad es que no lo he elegido por eso, sino porque tienen platos que, difícilmente, comeré en otro sitio: Serpiente de cascabel, cola de lagarto frita o chuleta de búfalo. El ambiente me recuerda al Julian de Tolosa, mesas originales de hace 140 años (antiguamente se usaban para jugar al poker), manteles a cuadros, sillas de madera. Lo que más llama la atención son los animales disecados que hay, de todo tipo: Bisontes, búfalos, alces, ciervos, etc, etc. Pido para cenar ostras de las Montañas Rocosas (que no son ostras, sino…testículos, versión fina, de toro fritos y chuleta de búfalo. Voy a hacer de crítico gastronómico. Las “ostras”, sin más. Tienen un gusto al principio a lengua rebozada y, también, me han sabido a higado. La fuente era tremenda, no he podido acabarlas. La chuleta, no es chuleta sino entrecot. Un fallo, han tardado mucho, y yo cero que se les había olvidado, así que estaba un poco frío. Estaba bueno, un peco seco, menos mla que lo he pedido muy poco hecho. Pero al final me ha dejado un muy buen gusto. Sobra decir que la guarnición (puré de patatas con ajo) se ha quedado en el plato…Y luego, helado, hoy si que si. Ahora lo que me ha sorprendido ha sido la cerveza, de aquí, de Colorado. Tostada y un poco más fuerte de las que suelo beber. Muy buena. Ah, se me olvidaba, comentar que no he cenado sólo, tenía compañía, vigilaba, más bien sobre mi cabeza, por si no me acababa todo (77)…
Unfogettable moment
El amanecer en Garden of God, a pesar del frío.
Forgettable moment
El no poder admirar las Montañas Rocosas “de cerca”.
At noon: En Esteer Park, entrada al parque de la Montañas Rocosas.
Banda sonora: Aunque la música “bluegrass” no es originaria de aquí, sino de Kentucky, cando oigo hablar de buscadores de oro me viene a la cabeza esta música.









