Mar Egeo, 5/8/2008
7.30 AM. Avistamos Patmos. Casitas blancas, aquí y allí y un cielo azul esplendoroso. Hoy no voy a correr en Patmos, pero sí al gimnasio. No está nada mal, y a esta hora ya hay gente machacándose.
Bajo al camarote y despierto a estos dos. Hemos atracado, pero no hay prisa. Desayuno a base de café, fruta, dulce y salado. Como Dios.
- ¿Hoy qué, Mikel?- me preguntan los Robinson Crusoe éstos.
- Ni p…idea. Sólo tenemos la mañana y la isla tiene el Monasterio de San Juan Teólogo, del resto, ni idea.
Hala pues. La vista de Patmos muy bonita, se asemeja la típico pueblo meditarraneo y de islita griega. Lo que hay para ver…en fin. La Gruta del Apocalipsis, donde supuestamente Dios dictó a San Juan el Apocalipsis a través de una hendidura en la roca, es de risa (con todos los respetos del mundo para el que crea, claro). Camino empinado hasta el monasterio. Estrechas callejuelas. ¿El Monasterio?. Una iglesia más…no acabo de encontrarle la mística. Juanjo deja su bertso allí. A la salida nos encontramos con Laura, Rebeca, Carol y Sandra, “las gallegas”. Majas chicas!. Corroboran nuestra opinión del lugar. “Nos vemos en la piscina”. Chao. Más vistas.
- “Qué, ¿al barco?”.
- Ni lo dudes.
Tarde en piscina, camino de Rodas. Empieza mi calvario particular con Oru, al ping-pong. Vaya palizas!!. Como disfruta el capullo. Más atardeceres en el Egeo, más sms.
Unforgettable moment
La magia de los sms.
Forgettable moment
El 3-0 a ping pong de Oru.









