Varias personas me han preguntado a lo largo de estos 6 meses como era un día cualquiera en Atlanta. Aunque tarde, aquí esta el reportaje fotográfico de los que es un día cualquiera (y tan cualquiera) en una ciudad del sur de los States. Aviso a navegantes: Si alguien me pregunta a la vuelta ¿qué te ha sorprendido o llamado la atención?, mi respuesta será, “Me ha llamado la atención que no me ha llamado la atención nada”. Exagero un poco, pero es la verdad. Supongo son los efectos de la globalización, Internet, los medios de comunicación globales, las películes, etc, etc. Bueno ahí va:
30 Enero, 7: 39 AM: Comienza mi último día en Atlanta. En mi caso madrugar me cuesta lo mismo en todos los sitios, así que nada nuevo bajo el sol. Desde la cama miro a derecha y veo el día que hace desde el 18º piso, donde está mi apartamento. Despejado (y frío, pienso). La autopista repleta, como todos los días. En la radio el canal de los Falcons, el equipo de Futbol americano de Atlanta. Remoloneo un poco. Se duerme bien en esta cama…
8.00 AM: Desayuno unos cereales, salgo a la calle. Cruzo la carretera y entro en el metro. Salen cada 10 minutos, y aunque el transporte público es lamentable en Atlanta, me lleva sólo 4 paradas y 5 minutos llegar a la Escuela de Negocios. El el metro, qué raro, mayoría de “blancos”, cuando la mayor parte de la gente que utiliza normalmente el metro y los buses son negros y latinos. Eso si, todos con cara de “sobaos”.
8.10 AM: Llego a Five Points, me bajo y salgo a la calle. Hace un frió del carajo. El termómtero de la Coca Cola, marca 29º. Pero Farenheit, usease, -2º. Llegué con un calor inaguantable y me voy a ir con un frío húmedo, que te entra hasta los huesos. Tuerzo a la izquierda y entro en el College of Business J. Mack Robinson. Subo hasta la planta 4ª, donde está mi despacho. Al fondo el de Wesley. En Agosto cuando llegué le estuve esperando allí sentado 45 minutos. ¿Quién será?, ¿Cómo me recibirá? ¿Me entenderá? ¿Le entenderé? ¿Me arrepentiré de haber venido?. Sonrio.
8.20 AM: Entro al despacho. A mano izquierda la mesa de David Nickle, a quien no he visto mucho. A mano derecha, mi mesa. La puerta siempre abierta. Abro el portátil y consulto el correo. Me preparo un café, con la taza que compré en Nueva York. Aquí sin una taza de estas no eres nadie…
9.15 AM: Salgo hacia Correos. Decido mandar algo de ropa por correo, porque si no la penalización en el aeropuerto es impresionante. Salgo del college, mano derecha y la oficina. Estoy en pleno centro de Atlanta. Enfrente la sede del Diario Vasco de Atlanta (TheAtlanta Journal Constitution). Entro en Correos. Menos mal, no hay mucha gente. Son lentos hasta decir basta, simpáticos, pero lentos, lentos, lentos. Me cuesta entender al que me atiende. Veo una tira de sellos de superheroes y la compro. Se la regalaré a Asier.
12.15 AM: Hora la la comida. Hoy he quedado con Tim, estudiante de doctorado, de Utah y, por tanto, mormón que me va a explicar qué puedo ver en Utah y California. Le invito a comer. Vamos a Quiznos. Las ensaladas son im-presionantes y los sandwiches muy buenos. En la cola me fijo en el precio del agua, 1.69 dólares (1,2 euros). No sólo me llama la atención que es caro, sino sobre todo, que vale lo mismo que la Pepsi (herejía, no hay Coca Cola en la ciudad de la Coca Cola!!) o el Gatorade. Se dice que los americanos son obesos por lo que comen, pero yo creo que la bebida tiene, también, una influencia terrible. Es prohibitivo beber agua.
Hablo con Tim, que me da consejos sobre carreteras, lugares de paso, qué visitar (me recomienda el Zion National Park, cerca de Las Vegas). Volvemos al despacho y le enseño el mapa del viaje. Abrimos Google Earth y navegamos por los sitios que voy a visitar. Que maravilla!!. El trabajó en Google y me enseña donde está, cerca de San Francisco, y Yahoo, y Oracle y la Universidad de Stanford. Me recomienda que lo visite. Coincide con lo que me dijo David: La highway 1, que recorre la costa desde San Francisco hasta Los Angeles, no me la puedo perder. Tim habla un castellano casi perfecto, con acento mexicano, pues trabajó en Texas. Me dice que tiene intención de hacer una estancia en una universidad de París. Quien sabe, igual nos volvemos a ver.
2.30 PM: Entra Wes en el despacho. Viene con la maleta, se va a New Jersey. Le doy mi regalo, un libro sobre filosofía occidental de Bertrand Russell. Me da la mano. Y ¡tiene un regalo para mí!. Me sorprende. Se lo agardezco de verás. Un jersey de la Georgia State y la mascota. Me da un abrazo, nada de estrechar la mano. Realmente es una persona que merece muy mucho la pena. Thanks Wes!!
3.30 PM: Subo a la 13ª planta, al dpto. de Marketing. Quiero despedirme de los estudiantes de doctorado. Pero sólo está Todd. Le digo adios, nos intercambiamos las tarjetas. De vuelta al ascensor, me fijo en una nota en la puerta de una de las profesoras de Marketing. Cuando llegue hace 6 meses, me llamó la atención y saco la foto. Es una especie de filosofía personal, declaración de intenciones y me gusta, sobre todo, la última frase:
“I have learned that people will forget what you said, people will forget what you did, but people will never forget how you made them feel”
Me despido de Beatrice, entrañable señora que me aconsejó sobre la visita a New York. No quiere salir en la foto, pero al final accede, se pone las gafas y me dice, OK.
4.30 PM: Salgo de la Escuela, con un poco de pena. Estas tardes en Atlanta son maravillosas, solete, nada de frio. Cruzo la calle, miro de reojo al Macdonald´s más sucio que he visto nunca. Paso de largo por una zona “peligrosa”, donde se junta lo mejor de cada casa: Sin techo, “pirados”, “yonkies”…Como será que una vez entre en el Burger y deje la cartera encima de la mesa y me vino uno a decirme que la guardase. Anita, la chica finlandesa, optó por bajarse una parada antes y venir andando a la Escuela, de todo lo que le decían cada vez que pasaba por aquí. En fin, estamos en el centro. Suen amal decirlo, pero, es la verdad.
A mano derecha la CNN y el estadio de los Hawks. Lo mejor de estas ciudades. Sales a las 6.30, te preguntas ¿qué puedo hacer? . Pues nada, en 5 minutos tienes NBA, NHL o NFL, y si no, cine, o teatro, o bares o restaurantes. Es una ciudad!!. Eso si, para jugar a futbol te tienes que ir 45 minutos en tren…
4.45 PM: Decido donar algunas cosas que tengo en casa: Sartenes, cazuelas, cubiertos, la plancha, vasos, vajilla, algo de ropa. LLego hasta allí, me entero de como va y les digo que volveré mañana. Tras salir decido entrar en Publix a comprar las ultimas cosas. Tres cosas:
1. Lo del pan de molde es impresionante…No sabía yo que había tantas opciones de pan
2. Para que luego digan que no se puede comer bien. Pedazo sección de ensaladas y verduras. Eso si, caro. En la tienda debajo del apartamento, 3 naranjas y 3 plátanos, 10 $. Como para comer sano…
3. Mi rincón preferido: Me llevaría vivir los años que dicen vivió Matusalen probar todas las salsas.
5.45 PM: Llego a casa. Una de las vistas que echaré de menos. Atardecer sobre Atlantic Station desde el balcón, y los coches volviendo a casa. Precioso!
7.45 PM: Me voy al gimnasio, correr un poco, abdominales (sin pasarse!) y pesas (menos todavía!). Luego un poco de sauna.
9.15 PM Cena. Hoy toca acabar con lo que tengo. Pasta con ajo y pimientos, sencillo, pero rico, rico…
9.45 PM: Consulto el correo, escribo en el blog. Mientras en la tele la CNN, con el debate de los republicanos, y Goltv con la semifinal de la copa de Italia, Juve-Inter.
That´s all. Y alguien preguntará, ¿y tú trabajas ahí?. Pues si, aunque hoy era un día especial. De todas formas si llego a contar lo que he estado leyendo seguro no hubierais llegado hasta aquí…









